Creada 16/12/2023.

¿QUÉ ES UNA LIMPIEZA BUCODENTAL?

Uno de los tratamientos más demandados en odontología es la limpieza dental profesional o profilaxis dental. La profilaxis dental es un procedimiento que cumple una importante función preventiva, relevante para la prevención de algunas enfermedades dentales.
A grandes rasgos, la limpieza dental consiste en quitar el sarro y manchas que están en los dientes o debajo de las encías. Sólo un profesional acreditado, como un dentista o higienista dental, puede realizar este procedimiento que dura entre 30 y 40 minutos. Es importante acudir a un experto ya que, si la limpieza se realiza de forma incorrecta, puede generar serios problemas de salud bucodental.
Cualquier persona puede someterse a una limpieza dental profesional, siempre y cuando no presente enfermedades graves en las encías como la periodontitis crónica o piorrea. Para estas enfermedades, lo que se requiere es un tratamiento completo de periodoncia.
Las limpiezas dentales son fundamentales para mantener la salud dental y de las encías. Cepillarse los dientes, usar hilo dental y usar colutorios es importante pero visiitar regularmente al dentista es, también, fundamental.

LA IMPORTANCIA DE UNA LIMPIEZA BUCODENTAL:

La limpieza dental realizada periódicamente en la consulta del odontólogo es, más que un hábito saludable, una necesidad a la hora de mantener la salud dental en un estado óptimo. Aun cuando se practica una buena higiene bucal es casi inevitable la acumulación de placa bacteriana y sarro en la línea de la encía o el cuello de los dientes.
De hecho, la limpieza dental es la mejor manera de prevenir la aparición de la enfermedad periodontal (gingivitis y periodontitis) y, como consecuencia, evitar la pérdida de dientes por esta causa. Además, la limpieza dental permite también eliminar las manchas de los dientes causadas por el tabaco, el café, etc.

En el caso de la gingivitis, es necesario limpiar las bacterias que se hayan acumulado, mediante la eliminación de la placa dental y el cálculo dental (también llamada tártaro o sarro, que es la placa mineralizada). Este caso se elimina con una profilaxis o una limpieza bucodental.

En las periodontitis, el tratamiento se organiza en dos fases. En la primera fase, también llamada fase básica del tratamiento, se eliminarán las bacterias de las bolsas periodontales mediante un raspado y alisado radicular (incorrectamente denominado curetaje), que supone limpiar las bacterias, la placa y el cálculo de las raíces de los dientes. A veces, esta fase del tratamiento se acompaña del uso de antibióticos.

Sin embargo, en enfermedades agresivas o avanzadas, es necesario realizar una segunda fase de tratamiento, que consistirá en acceder a esas bolsas periodontales profundas. Esta fase se denomida cirugía periodontal. En ocasiones, durante la cirugía periodontal, también se pueden aplicar, de manera localizada, técnicas de regeneración del hueso perdido. Cuando el tratamiento activo termina, la enfermedad debe estar controlada. En este momento empieza la fase de mantenimiento, que es una etapa fundamental del tratamiento periodontal y la única manera de conseguir el control de la periodontitis a largo plazo. Las fases básica y quirúrgica son muy eficaces para controlar las bacterias y lograr la salud periodontal, pero estas bacterias tienden a recolonizar la bolsa periodontal desde otros reservorios bucales y, si no se actúa de forma adecuada, la enfermedad tiende a reaparecer tras algunos meses.
En cada visita de mantenimiento, el dentista, el periodoncista o el higienista dental le realizarán unas actuaciones protocolizadas consistentes en los siguientes puntos:
– verificación de la situación clínica diente por diente;
– valoración de su higiene bucal y eliminación del cálculo y bacterias de forma individualizada, según la situación de las diferentes zonas de la boca.
– Es importante destacar que el mantenimiento periodontal no es únicamente una profilaxis profesional (“limpieza de boca”), sino que se trata de una actuación médica individualizada adecuada a las necesidades de cada paciente.
La frecuencia de mantenimiento se define para cada caso particular, pero suele oscilar entre una visita cada 3 a 6 meses.

¿CADA CUANTO SE DEBE HACER UNA LIMPIEZA?

Si no has ido al dentista desde hace más de 3 meses, es hora de que vayas a hacerte una
revisión y limpieza dental. Hay pacientes que pueden realizarla cada año y algunos requieren acudir mensualmente pero la mayoría de los dentistas recomiendan una limpieza dental cada 6 meses, dependiendo de la higiene bucal del paciente.

CONSEJOS PARA UNA BUENA LIMPIEZA BUCODENTAL:

El objetivo de una buena higiene bucal es eliminar el biofilm oral y sus efectos nocivos sobre dientes y encías. Las principales pautas que se deben seguir son:

-Utilizar reveladores de placa. Éstos hacen que el biofilm oral sea más visible y, por tanto, facilitan el cepillado.

-Limpiar los dientes a diario. El cepillado de los dientes se realiza para eliminar los restos que quedan en la boca tras las comidas, pero sobre todo para deshacerse de la placa dental bacteriana. Debe realizarse al menos tres veces al día y puede requerir entre 3 y 4 min.
Es necesario utilizar una correcta técnica de cepillado. Existen varias técnicas de cepillado, pero no hay una no existe una técnica de cepillado que sea adecuada para todos las personas, ya que ésta viene determinada por morfología de la dentición, destreza manual del paciente, etc. La técnica de cepillado recomendada es aquella que permite la eliminación del biofilm oral de una forma cómoda, en un tiempo adecuado y sin causar ningún tipo de lesión en los tejidos.

La técnica que resaltamos es la Técnica de Bass ya que ésta permite eliminar las bacterias que se encuentran en el margen gingival, causantes de las enfermedades de las encías. Esta técnica consiste en inclinar el cepillo 45º grados entre diente y encía, de manera que los filamentos estén en contacto con el margen encía-diente y abarquen dos o tres dientes. Conviene hacer movimientos muy pequeños de vibración o circulares con el mango sin presión y sin que los filamentos se lleguen a desplazar de su posición en la encía. En los dientes anteriores, por la cara lingual, se debe realizar con el cepillo colocado verticalmente.

Al elegir nuestro cepillo es mejor que el tamaño del cabezal no sea muy grande y que los filamentos sean medios o suaves, para adaptarse mejor a la anatomía dental y no ser abrasivos. El cepillo se debe cambiar aproximadamente cada 2-4 meses, esto dependerá de su desgaste. Un cepillo desgastado no realiza una adecuada eliminación de biofilm oral, además puede lastimar las encías. Si usamos un cepillo eléctrico debemos recordar que ya tiene movimiento y que, por lo tanto, tenemos que ir cambiando de superficie muy lentamente e, incluso, podemos imitar una técnica de cepillado convencional, si el cabezal lo permite.

Para limpiar entre los dientes (espacios interproximales), utilizaremos las sedas o cintas dentales o, si los espacios son amplios, cepillos interproximales de diferentes tamaños. Es muy importante limpiar estas zonas al menos una vez al día, ya que representan un 40% de las superficies dentales. Por lo tanto, si no usamos la seda dental o los cepillos interproximales, estamos dejando sin limpiar casi la mitad de la boca.

-Realizar la limpieza lingual. Existen limpiadores o raspadores linguales especiales que facilitan este trabajo. Se debe limpiar la lengua con un movimiento desde atrás hacia delante para arrastrar los restos de comida, células descamadas, mucosidades, bacterias, etc.

-Utilizar irrigadores bucales. La aplicación directa de un chorro de agua o colutorio bucal ayuda a la eliminación de las bacterias depositadas en los dientes, las encías y los lugares de difícil acceso.

-Realizar enjuagues bucales (de uso diario o específicos según las necesidades), ayudan a conseguir una higiene bucal completa, reducir eficazmente el biofilm oral y proporcionar el máximo frescor.

-Controlar el consumo de alimentos azucarados. Lo ideal es evitar comerlos pero, si se consumen, es importante lavarse después los dientes.

-Acudir regularmente al dentista. Es aconsejable visitar al dentista para que realice una revisión de la boca por lo menos 1-2 veces al año, así como una limpieza profesional.

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Este artículo ha sido supervisado por el Dr. Ferran Novell Costa y la Dra. Erjona Demiraj, especialistas en tratamientos de Salud Dental y Estética Dental. Responsables de los tratamientos proporcionados en el IMOI Barcelona y en el IMOI Ibiza y de la supervisión y/o actualización de los contenidos de esta entrada del blog. (7/11/2023). Las recomendaciones descritas no son genéricas y no reemplazan el diagnóstico ni la valoración de un profesional en una consulta dental. Si quieres que te aclaremos cualquier aspecto o quieres un diagnóstico y asesoramiento personalizado te recomendamos que vengas a nuestras clínicas dentales.

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